Fes que els teus diners treballin – L’efecte multiplicador de l’interès compost

En un post anterior resaltábamos la ventaja empezar a ahorrar cuanto antes. Lo mejor del ahorro es la posibilidad de hacerlo trabajar para que rinda más dado el efecto acumnulador de la inversión. La clave de todo está en el interés compuesto. Ante las consultas y comentarios que hemos recibido al respecto, profundizamos aquí un poco más sobre este concepto para demostrar por qué es mejor empezar cuanto antes.

Por definición, el interés compuesto representa la acumulación de intereses generados por un capital inicial durante un horizonte de tiempo, de forma que los intereses o ganancias que se obtienen al final de cada periodo no se retiran sino que se reinvierten o añaden al capital inicial. Dicho de otra forma, el interés compuesto surge cuando los intereses se añaden al capital inicial y por lo tanto dichos intereses a la vez generan más intereses, este es el efecto multiplicador.

Lo podemos ver con un sencillo ejemplo:

Pongamos que invertimos 10.000 euros al 10% anual. ¿Cuánto tendremos al cabo de 10 años? Una primera aproximación puede ser 1.000 euros al año * 10 años + 10.000 euros de capital inicial = 20.000. Sin embargo si, como decíamos antes, los intereses se capitalizan esto no es así. Esos intereses a la vez también generarán más intereses: al comienzo del segundo año tendremos 11.000 euros que al 10% nos darán 1.100 euros, al comienzo del tercero 12.100 euros que al 10% nos darán 1.210 euros y así sucesivamente hasta al cabo de 10 años llegar a 25.937 euros.

Para el cálculo del interés compuesto

Para un periodo el capital final (Cf) se obtiene mediante la fórmula:
Cf = Ci * ( 1+i ) 
donde i son los intereses y Ci el capital inicial
en el ejemplo: 10.000 * ( 1+0,1 ) =11.000

Para varios periodos (n):
Cf = Ci * (1+i)ⁿ
donde n es el número de periodos
en el ejemplo para 10 años: 10.000* ( 1+0.1 )¹⁰ = 25.937

Como se puede ver en la fórmula, el crecimiento del interés compuesto es exponencial, por eso cuánto más tiempo se mantenga la inversión más crecerá nuestro ahorro.

En este gráfico podemos ver cómo crecen los 10.000 euros del ejemplo anterior hasta llegar a convertirse en 174.494 euros al cabo de 30 años.

ejemplo 10000 invertidos al 10-2

Por tanto cuanto antes pongamos nuestro dinero a trabajar y más tiempo lo tengamos trabajando mayor será el efecto multiplicador que consigamos.

Como decíamos en el otro post, un pensamiento muy extendido es aplazar el ahorro hasta disponer de unos ingresos que permitan realizar mayores aportaciones. Se trata de un pensamiento erróneo, pues no contempla el efecto multiplicador del interés compuesto.

En el siguiente gráfico vemos los beneficios de empezar a ahorrar antes aunque sea con menores cantidades a través del la evolución de los ahorros de Lucía y Juan.

beneficios de empezar a ahorrar antes

Lucía ahorra desde los 30 años 420 euros al mes (5.040 euros al año) que invierte al 6,25% anual. Juan en cambio prefiere esperar a tener una mayor capacidad de ahorro y no empieza hasta los 45. Juan consigue ahorrar el doble, 840 euros al mes (10.080 euros al año), que invierte también al 6,25% anual. Fijaos en el resultado: cuando llegan a los 65 años, las aportaciones mensuales de Lucía (5.040*35 años ahorrando=176.400 euros) se han convertido en 634.502 euros, mientras que las de Juan (10.080*20 años ahorrando = 216.000 euros) aun siendo mayores se han quedado en 414.807 euros. Los ahorros de Lucía han estado más tiempo trabajando y consecuentemente han resultado en un montante mayor

Aquí podéis ver los datos utilizados para el cálculo.

Para el ejercicio hemos supuesto una rentabilidad del 6,25%. Actualmente ni los depósitos ni las imposiciones a plazo te dan esa rentabilidad. Desde ROBUST os animamos a considerar otras opciones de inversión como la renta fija de países o empresas o la renta variable de empresas sólidas cuyos activos y beneficios se revaloricen por encima de la inflación. En este sentido para los pequeños inversores una buena opción son los fondos de inversión o las SICAVs que, además de tener ventajas fiscales como trataremos en otro post, ofrecen una cartera bien diversificada (por tipo de activo, divisa, geografía y sector) y son completamente líquidos. En vuestra oficina bancaria os deberían poder informar al respecto o, si no, siempre podéis contactar directamente con cualquier Sociedad Gestora de Instituciones de Inversión Colectiva (SGIIC), Empresas de Asesoramiento Financiero (EAFIs) o incluso con el fondo que interese contratar (muchos disponen de información de contacto en su web).

En nuestra página Ahorra en serio encontraréis algunas consideraciones sobre cómo distribuir la inversión con un objetivo de rentabilidad del 6.25%.

This entry was posted in Estalvi and tagged , , , . Bookmark the permalink.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.