Sobre las SICAV – Preguntas más frecuentes

En estos dos últimos días, a raíz de la dimisión del diputado del Parlamento Europeo por Izquierda Unida, Willy Meyer, hemos vuelto a escuchar todo tipo de comentarios sobre las SICAV que ponen de manifiesto el desconocimiento y la desinformación que rodea a este tipo de instrumentos. Es frecuente verlos como instrumentos de evasión fiscal y asociarlos a ricos y a fraude. Ofrecemos aquí nuestras respuestas a las preguntas más frecuentes sobre las SICAV en un intento de aclarar en qué consisten.

¿Qué son las SICAV?

Las SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable) igual que los Fondos de Inversión, son Instituciones de Inversión Colectiva (IICs). Esto son instrumentos de ahorro que reúnen a un gran número de personas que quieren invertir su dinero. El objeto social es la gestión del propio patrimonio que está formado por las aportaciones de los inversores. Más detalle.

En España están reguladas por la Ley 35/2003 de Instituciones de Inversión Colectiva.

Como instrumento de ahorro colectivo deben cumplir determinados requisitos tales como contar con un número de accionistas mayor o igual que 100 y un capital mínimo inicial de 2,4 millones de euros, además de otras restricciones en materia de coeficientes de control, de inversión, de liquidez y de diversificación de la cartera de inversiones. Por otra parte, también como instrumento de ahorro y para estimular su utilización fueron dotados de ventajas fiscales.

¿Para qué sirven?

Invertir de forma conjunta permite compartir los gastos de gestión de un equipo profesional y legal, y al disponer de un patrimonio mayor del que tendría cada inversor a título individual, facilita la diversificación y el acceso a distintos tipos de activos. Por lo tanto son un instrumento muy útil tanto para el inversor grande como para el pequeño.

Además las IICs contribuyen a canalizar el ahorro privado hacia la inversión productiva: las empresas necesitan inversión para funcionar y crecer. Las empresas acceden a esta fuente de capital sin necesidad de pasar por el balance de los bancos contribuyendo a la desbancarización de la economía.

¿Se necesita mucho dinero para invertir en una SICAV?

No. Las SICAV cotizan en el Mercado Alternativo Bursátil dónde se pueden comprar y vender acciones. Existen varias SICAVs abiertas a todos los ahorradores y sin mínimo de inversión como ROBUST. Incluso se pueden comprar acciones de aquellas de grupos familiares que no se comercializan, en teoría están obligadas a cotizar y dar contrapartida cuando un inversor quiere comprar. Igual que con los Fondos de Inversión pueden limitar el acceso estableciendo un mínimo de inversión elevado o en caso de que hayan cubierto todo el capital emitido.

¿Cómo tributan las SICAV?

Las SICAVs tributan exactamente igual que los Fondos de Inversión: los rendimientos y plusvalías de la sociedad tributan al 1% por Impuesto de Sociedades. Mientras que las ganancias patrimoniales derivadas de la venta de acciones, esto es cuando el inversor retira su dinero, tributan a los tipos establecidos para las rentas del capital, entre el 21% y el 27% por IRPF (20% -23% tras la reciente reforma fiscal) como sucede con la inversión directa en acciones o en bonos y obligaciones. No hay por tanto fraude fiscal ni evasión de impuestos.

El atractivo fiscal de las IICs frente a la inversión directa consiste en que el fondo puede vender acciones de Telefónica por ejemplo con plusvalías y sólo tributará un 1% ese año. Dichas plusvalías no tributaran hasta que el propio inversor venda las participaciones en el fondo. Las IICs permiten por tanto diferir el pago de impuestos (que no defraudar), contribuyendo así al ahorro a largo plazo.

¿En qué se diferencian de los Fondos de Inversión?

La única diferencia con los fondos de inversión es que en las SICAVs los inversores son accionistas de la sociedad y pueden decidir la política de inversión, llevar el control de la misma incluso cambiar al equipo gestor, mientras que en un fondo los partícipes no tienen ninguna capacidad de decisión ni oportunidad de manifestarse si no es retirando su dinero.

¿Y con los planes de pensiones?

La diferencia con los planes de pensiones es que éstos son vehículos de ahorro-inversión destinados a cubrir unas contingencias determinadas principalmente la jubilación. Los fondos de pensiones están sujetos al Impuesto de Sociedades como entidades financieras, pero se les aplica un tipo de gravamen cero, por lo que los rendimientos de sus inversiones no tributan. Cuando el inversor se jubila y retira el dinero también tributa, en este caso ya no por rendimiento del capital sino como ganancias ordinarias.

Entonces ¿dónde está el privilegio fiscal del que todo el mundo habla?

El gran privilegio fiscal de las SICAV fue eliminado por Elena Salgado en el 2010. Consistía en que los socios podían sacar dinero de capital sin tributar hasta que no se superase la cantidad inicialmente invertida porque se consideraba lo retirado como capital y no como ganancia obtenida. Desde entonces, estas reducciones de capital tributan igual que el resto de reembolsos (entre el 21% y 27% de IRPF en función de la ganancia).

¿Y lo de tributar al 1% no es un privilegio?

No es ningún privilegio. Aunque tengan forma societaria, las SICAVs son instrumentos de ahorro y como tal no tiene que ser gravado con ningún impuesto igual que sucede con el resto de instrumentos de ahorro, véase fondos de inversión, planes de pensiones, bonos y obligaciones del tesoro o incluso la inversión directa en acciones. Al igual que con el resto de instrumentos la tributación debe caer cuando el inversor realice las ganancias, esto es cuando retire el dinero.

Por otra parte, las SICAVs son vehículos de inversión que compran acciones de empresas. Estas acciones son títulos de propiedad sobre la compañía y su rentabilidad proviene del dividendo de estas compañías o por el aumento del precio de la acción, que a su vez depende de los beneficios. Por tanto, indirectamente ya están soportando un Impuesto de Sociedades (alrededor del 25% que es la tasa efectiva de las sociedades cotizadas) que es el que abonan las empresas de su cartera sobre su beneficio antes de repartir dividendos.

¿Dónde está la evasión fiscal o fraude? ¿Cuál es la trampa?

No hay fraude fiscal ni evasión de impuestos. En el momento de vender la participación, el inversor tributará por IRPF en función de las ganancias obtenidas. La trampa está en que si bien fueron concebidas como vehículo para la inversión colectiva (mínimo necesario de 100 socios), aquí en España muchas SICAVs pertenecen mayoritariamente a una familia o grupo reducido de inversores utilizando la figura del “mariachi” para llegar hasta los 100 socios requeridos.

¿Y en otros países no es lo mismo?

En otros países con sistemas financieros más evolucionados son unos vehículos de inversión muy utilizados. En Estados Unidos por ejemplo, en ausencia de un sistema público de pensiones es frecuente ver a un colectivo organizado, como pueden ser los profesores de un Estado, constituyendo su propio plan de pensiones a través de una SICAV.

Así como en España los bancos utilizan más la figura del Fondo de Inversión para captar el ahorro minorista, en Luxemburgo siempre se ha utilizado más la figura de SICAV. De hecho la mayor parte de las IICs (Instituciones de Inversión Colectiva) comercializadas en Europa están domiciliadas en Luxemburgo y tienen forma de SICAV. Ver.

¿Por qué no prohibirlas?

Como hemos dicho las SICAVs son un instrumento más de Inversión Colectiva y por lo tanto una alternativa para la inversión y el ahorro a largo plazo que es fundamental para una economía. Frente a los Fondos de Inversión las SICAVs tiene personalidad jurídica por lo que son más adecuadas en muchos casos. En España el desarrollo de la inversión es menor y nos es más extraño imaginar estos usos. Sin embargo, por ejemplo, cuando hay un colectivo (empresa, asociación,…) que quiere ofrecer un vehículo de ahorro a sus miembros la SICAV permite que sea el colectivo quien tenga el control del vehículo, cubriendo de esta forma mejor sus necesidades. También permiten que en la industria financiera, que está totalmente dominada por grandes grupos, haya actores pequeños e independientes (como es nuestro caso) que ofrezcan sus servicios, mejorando así el entorno competitivo.

En definitiva

El único fraude que se puede relacionar con las SICAVs (no con todas) es el hecho que no tengan 100 inversores de verdad. Las ventajas fiscales hemos visto que corresponden a las ventajas que ofrece la Inversión Colectiva precisamente para fomentar el ahorro y la inversión a largo plazo. Y la creencia de que son un instrumento exclusivo para grandes fortunas tampoco es cierto, puesto que hay muchas que están al alcance de todos los inversores.

Esta entrada fue posteada en Entorno. Guarda el Enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.